“Ningún villano es consciente de que lo es”

Susana López Rubio

Autora de Flor de Sal (Espasa, 2019)

Julieta Carrión Vega es la protagonista de Flor de sal. Es una niña rica de Madrid que acaba arreglando el techo de una casa medio derruida en un lugar perdido del mundo y enamorada de quien menos le conviene para su posición. Esta heroína, cuyos defectos la hacen humana, no sabe ni lo que le espera, pero ahí está, en gran parte, el valor de esta novela, en la que lectores y personajes construyen la trama a la vez que avanzan las páginas. Es ésta una historia con tintes épicos y personajes femeninos de armas tomar.

Julieta Carrión Vega, que ha crecido entre algodones, es una joven de dieciséis años con alma aventurera y rebelde, que planta cara a los cánones sociales de la época gracias a la benevolencia de un padre ausente y de una madre que no consigue dominarla. Pero de la noche al día su universo de cristal se hace añicos y lo que a priori es un reencuentro con los brazos de su padre se convierte en un viaje de vida. Flor de Sal es un libro de aventuras bien estructurado, que atrapa, y con un excelente sentido del ritmo. De Madrid a Bolivia, pasando por Potosí y cruzando el país hasta llegar a un lugar mágico, el Salar de Uyuni.

¿Cómo surge Flor de Sal?

Todo empezó por el Salar de Uyuni. Es uno de los lugares más mágicos de la tierra, pero a la vez de los más desconocidos. Se mezcló que escribí el libro estando embarazada y se me metió en la cabeza hacer algo sobre la relación de madres e hijos.

¿Cómo conoció el Salar?

Mi familia viene del mundo de la aviación. La rara de la familia soy yo, porque no me dedico a nada de ese universo, pero he tenido mucha suerte, porque en mi infancia y juventud he podido viajar mucho. Pero el libro lo escribí en Madrid, la mitad estando embarazada, con una barriga que no me veía los pies… Y la otra mitad ya con mi bebé en brazos…

¿Cómo se hace eso?

¡Pues durmiendo muy poco! Y también con muchas ganas. Tuve a los dos niños a la vez: a mi hijo y a la novela.

Una guionista, ¿está condicionada ante la escritura de una novela?

Algo hay de eso. En una novela tienes la posibilidad de meterte en la cabeza del personaje, en sus pensamientos y emociones. En el guión, en cambio, debes traducir todo eso a las acciones. El reto a la inversa, narrar algo en primera persona, me resulta muy refrescante.

¿Puede haber posibilidad de serie televisiva en Flor de Sal?

¡Ay, pues yo me ofrezco…! Como yo sé hacer las dos cosas, desde aquí pongo un anuncio por palabras… No lo sé, pero yo estoy abierta a la posibilidad.

Su primera novela, El encanto, tuvo mucho éxito. ¿Eso le daba vértigo ante la idea de una segunda obra?

Pues un poco sí, pero ¿sabes? me he puesto nerviosa a posteriori, porque cuando escribía el libro me estaban pasando tantas cosas que no tuve mucho tiempo para pensar. Al salir la novela es cuando me ha entrado el vértigo, pero, por suerte, tengo unos lectores increíbles y me han dado una respuesta muy buena. Cada mensaje que me envían o que me dicen me alegra muchísimo.

Flor de Sal se centra en el periodo de 1912 a 1916. ¿Ha pensado en algún momento en realizar una saga que dé continuidad a ese periodo?

No lo había planeado, pero siempre se puede considerar…

Es que yo quiero ver crecer el final…

Pues me encantan las sagas, y no estaba pensado, pero ¡ojalá! Nunca se sabe…

Julieta Carrión Vega idolatra a su padre, ausente, y tiene muchos encontronazos con su madre, con la que vive, porque ella no se adapta a lo que se supone que la sociedad madrileña de la época quería y esperaba de una joven de la alta sociedad. Sin embargo, es su madre quien le da su primera gran lección de vida cuando le dice: “Ser una dama significa quererse a una misma, respetarse y nunca dejar que nadie ponga en duda tu valor”. Eso la reconcilia por siempre con ella y muestra que las mujeres podían pensar de manera muy diferente a cómo actuaban.

Efectivamente. La novela es la mezcla de dos mundos: el de la madre de Julieta, que  es el de una aristocracia venida a menos, como ocurre en las novelas de Galdós, y el del padre, Don Gonzalo, un nuevo rico, un hombre hecho a sí mismo. Ambos universos contrastan de tal manera que esa historia no puede salir bien, pero el resultado es Julieta. Ninguno de los padres es perfecto, ni mucho menos, pero los dos le van a enseñar cosas que ella va a utilizar.

La madre muestra a una mujer que seguramente pensaba diferente a como actuaba

Sí, porque ella venía de una vida en la que era muy difícil, si no imposible, salirse de los raíles. Sólo se atreve al final de su vida.

Julieta es una aventurera, pero es muy fácil serlo cuando eres “hija de papá”, ¿no?

La verdad es que sí, porque ella es una niña bien, del Madrid más burgués. A mí me gusta porque es un personaje femenino empoderado, interesante y valiente, pero también le veo defectos, que es la que la hacen humana. Ella, cuando llega a Bolivia, muestra un montón de prejuicios, pero por suerte se los va quitando.

A mí me fascina el personaje de Adela…

Qué bueno… Es la villana, pero a mí me encanta… Ningún villano es consciente de que es el villano de la historia. He intentado en todo lo posible justificarla y darle sus razones. Tras ella hay mucho dolor, resentimiento… Yo la entiendo. Adela necesita un café y un abrazo.

Los clásicos de aventura son una tónica a lo largo del libro. ¿Eran su pasión?

Yo quería hacer un homenaje al género de aventuras. Por el momento que vivimos parece que es un género que se ha quedado “demodé”. Viajar ya no es lo que era y cada vez estamos más conectados, todo es más inmediato. No me quejo, en absoluto, pero sí que es verdad que a la hora de vivir aventuras algo ha cambiado. A mí me gustaba aportar la sensación de novela clásica, de Julio Verne. Si tuviera que definir mi libro, lo haría como novela de aventuras.

Los colibrís son un espíritu mágico en la novela…

Hay muchas leyendas sobre ellos en la zona. Bolivia es un país muy especial. Tiene el altiplano, tiene selva… Y muchas leyendas. A mí me conquistó la de los colibrís, que dicen que llevan las almas de los muertos… Me pareció precioso y lo quise utilizar para el final de la novela.

¿Qué le gustaría que se llevaran los lectores de su libro?

Creo mucho en el valor terapéutico de la ficción. Un libro te puede dar consuelo, diversión, que no es poco… Yo, sobre todo, quiero que la gente pase un buen rato leyendo el libro, que no se aburra. Como a mí me gusta tanto la ficción, si consigo poner mi granito de arena en ese sentido, pues me haría muy feliz.

Lista para una serie

Flor de Sal, la segunda novela de Susana López Rubio, tiene todos los ingredientes para convertirse en una serie de televisión: escenario histórico, personajes protagonistas con luces y sombras, aventuras, amor, traiciones, muertes y desenlaces inesperados. No en vano, su autora conoce a la perfección el lenguaje televisivo. Trabaja como guionista desde hace quince años y, entre otros muchos trabajos, ha sido la responsable de la adaptación televisiva de El tiempo entre costuras y la creadora de Acacias 38. Actualmente trabaja en la adaptación de La templanza, basada en la novela de María Dueñas. Pero Susana López Rubio también es la autora de libros infantiles: La mejor familia del mundo y Martín en el Mundo de las Cosas Perdidas.

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